PARA MIS AMIGAS Y AMIGOS.... LOS DE AYER, DE HOY Y DE SIEMPRE!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

lunes, 12 de abril de 2010

Los Náufragos y el Pescador Comprensivo



Un padre, cuyo hijo había muerto recientemente, preguntó al Maestro:
-¿Conoce usted por experiencia propia el dolor de haber perdido un hijo?
-!No!-respondió el Maestro.
-Entonces -agregó con resentimiento el padre-, me retiro. Usted no puede comprenderme.
Rápidamente respondió el Maestro, como para detenerlo un momento:
-Amigo, antes de alejarte, si lo aceptas, déjame contarle una historia.


"Sobre las aguas del mar tranquilo, en tres pequeñas embarcaciones, cuatro pacientes pescadores aguardaban el fruto de su espera. De repente, un viento tormentoso sacudió las aguas. Las olas se encrespaban furibundas, y las tres embarcaciones se vieron sacudidas y amenazadas. Los pescadores, atemorizados, levaron anclas y recogieron con urgencia los instrumentos de pesca, para intentar regresar a la playa.

Pero la canoa de Juan y Pedro sucumbió ante los primeros embates del temporal y una ola gigantesca la sepultó bajo las aguas.
Pedro y Juan, abrazados a unas tablas, flotaban a la deriva, mientras gritaban pidiendo auxilio.
Felipe y Andrés remaban desesperadamente hacia la orilla, cuando oyeron las voces de los náufragos. Felipe, unos meses antes había sufrido en carne propia el hundimiento de su embarcación, con el riesgo de perder su vida, aceleró la marcha para tomar distancia del peligro. Andrés, conmovido ante el peligro que corría Pedro y Juan, hizo girar su canoa sobre sí misma y remó enfilándola hacia el encuentro de los náufragos.
Cuando se acercó a Pedro para auxiliarlo, invitándolo a embarcar, oyó sorpresivamente que le preguntaba:
-¿Tú sufriste alguna vez la desgracia y los riesgos de un naufragio?
A lo que respondió Andrés:
-!No, hombre. Afortunadamente, no! pero debe ser terrible. Por eso aquí estoy para socorrerte.
-Imposible -retrucó Pedro-. Tú no puedes comprender mi situación si nunca la viviste. Tú no puedes ayudarme. Y siguió flotando, abrazado a su madero.

Andrés no perdió tiempo, y se acercó a Juan. Este, desesperado ante el peligro, y ayudado por Andrés, subió a la embarcación. Y entre ambos remaron a todo pulmón hacia la orilla, donde celebraron estrechándose en un abrazo. Luego echaron una mirada sobre las aguas, y vieron con dolor el cuerpo de Pedro que flotaba a la deriva".

Concluido el relato, le palmeó el hombro diciendo:

-Ahora puedes partir, pero recuerda:

No está más capacitado para comprenderte y ayudarte en tu desgracia,
quien sufrió tu misma suerte, sino quien te ama, te escucha y está
dispuesto a jugarse por ti.

Por René J. Trossero

viernes, 9 de abril de 2010

Animarse a Volar


..Y cuando se hizo grande, su padre le dijo:

-Hijo mío, no todos nacen con alas. Y si bien es cierto que no tienes obligación de volar, opino que sería penoso que te limitaras a caminar teniendo las alas que el buen Dios te ha dado.

-Pero yo no sé volar contestó el hijo.

-Ven dijo el padre.

Lo tomó de la mano y caminando lo llevó al borde del abismo en la montaña.

-Ves hijo, este es el vacío. Cuando quieras podrás volar. Sólo debes pararte aquí, respirar profundo, y saltar al abismo. Una vez en el aire extenderás las alas y volarás...

El hijo dudó.

-¿Y si me caigo?

-Aunque te caigas no morirás, sólo algunos machucones que harán más fuerte para el siguiente intento contestó el padre.

El hijo volvió al pueblo, a sus amigos, a sus pares, a sus compañeros con los que había caminado toda su vida.

Los más pequeños de mente dijeron:

-¿Estás loco?

-¿Para qué?

-Tu padre está delirando...

-¿Qué vas a buscar volando?

-¿Por qué no te dejas de pavadas?

-Y además, ¿quién necesita?

Los más lúcidos también sentían miedo:

-¿Será cierto?

-¿No será peligroso?

-¿Por qué no empiezas despacio?

-En todo casa, prueba tirarte desde una escalera.

-...O desde la copa de un árbol, pero... ¿desde la cima?

El joven escuchó el consejo de quienes lo querían.

Subió a la copa de un árbol y con coraje saltó...

Desplegó sus alas.

Las agitó en el aire con todas sus fuerzas... pero igual... se precipitó a tierra...

Con un gran chichón en la frente se cruzó con su padre:

-¡Me mentiste! No puedo volar. Probé, y ¡mira el golpe que me di!. No soy como tú. Mis alas son de adorno... lloriqueó.

-Hijo mío dijo el padre Para volar hay que crear el espacio de aire libre necesario para que las alas se desplieguen.

Es como tirarse en un paracaídas... necesitas cierta altura antes de saltar.

Para aprender a volar siempre hay que empezar corriendo un riesgo.

Si uno quiere correr riesgos, lo mejor será resignarse y seguir caminando como siempre.



Jorge Bucay

jueves, 8 de abril de 2010

El Abrazo de Oso


Este cuento se refiere a un hombre joven cuyo hijo había nacido
recientemente y era la primera vez que sentía la experiencia de ser papá.
A este personaje lo llamaremos Alberto y en su corazón reinaban la alegría y
los sentimientos de amor que brotaban a raudales dentro de su ser.
Un buen día le dieron ganas de entrar en contacto con la naturaleza, pues a
partir del nacimiento de su bebé todo lo veía hermoso y aun el ruido de una
hoja al caer le sonaba a notas musicales.
Así fue que decidió ir a un bosque; quería oír el canto de los pájaros y
disfrutar toda la belleza. Caminaba plácidamente respirando la humedad que
hay en estos lugares, cuando de repente vio posada en una rama a un águila
que lo sorprendió por la belleza de su plumaje.
El águila también había tenido la alegría de recibir a sus polluelos y tenía
como objetivo llegar hasta el río más cercano, capturar un pez y llevarlo a
su nido como alimento; pues significaba una responsabilidad muy grande criar
y formar a sus aguiluchos para enfrentar los retos que la vida ofrece .
El águila al notar la presencia de Alberto lo miró fijamente y le preguntó:
" ¿A dónde te diriges buen hombre?, veo en tus ojos la alegría" por lo que
Alberto le contestó: " es que ha nacido mi hijo y he venido al bosque a
disfrutar, pero me siento un poco confundido"
El águila insistió: "Oye, ¿y qué piensas hacer con tu hijo?"
Alberto le contesto: "Ah, pues ahora y desde ahora, siempre lo voy a
proteger, le daré de comer y jamás permitiré que pase frío. Yo me encargaré
de que tenga todo lo que necesite, y día con día yo seré quien lo cubra de
las inclemencias del tiempo; lo defenderé de los enemigos que pueda tener y
nunca dejaré que pase situaciones difíciles.
No permitiré que mi hijo pase necesidades como yo las pasé, nunca dejaré que
eso suceda, porque para eso estoy aquí, para que él nunca se esfuerce por
nada"
Y para finalizar agregó: "Yo como su padre, seré fuerte como un oso, y con
la potencia de mis brazos lo rodearé, lo abrazaré y nunca dejaré que nada ni
nadie lo perturbe".
El águila no salía de su asombro, atónita lo escuchaba y no daba crédito a
lo que había oído. Entonces, respirando muy hondo y sacudiendo su enorme
plumaje, lo miró fijamente y dijo:
"Escúchame bien buen hombre. Cuando recibí el mandato de la naturaleza para
empollar a mis hijos, también recibí el mandato de construir mi nido, un
nido confortable, seguro, a buen resguardo de los depredadores, pero también
le he puesto ramas con muchas espinas ¿y sabes por qué? porque aún cuando
estas espinas están cubiertas por plumas, algún día, cuando mis polluelos
hayan emplumado y sean fuertes para volar, haré desaparecer todo este
confort, y ellos ya no podrán habitar sobre las espinas, eso les obligará a
construir su propio nido. Todo el valle será para ellos, siempre y cuando
realicen su propio esfuerzo para conquistarlo con todo, sus montañas, sus
ríos llenos de peces y praderas llenas de conejos
Si yo los abrazara como un oso, reprimiría sus aspiraciones y deseos de ser
ellos mismos, destruiría irremisiblemente su individualidad y haría de ellos
individuos indolentes, sin ánimo de luchar, ni alegría de vivir. Tarde que
temprano lloraría mi error, pues ver a mis aguiluchos convertidos en
ridículos representantes de su especie me llenaría de remordimiento y gran
vergüenza, pues tendría que cosechar la impertinencia de mis actos, viendo a
mi descendencia imposibilitada para tener sus propios triunfos, fracasos y
errores, porque yo quise resolver todos sus problemas.
"Yo, amigo mío", dijo el águila, podría jurarte que después de Dios he de
amar a mis hijos por sobre todas las cosas, pero también he de prometer que
nunca seré su cómplice en la superficialidad de su inmadurez, he de entender
su juventud, pero no participaré de sus excesos, me he de esmerar en conocer
sus cualidades, pero también sus defectos y nunca permitiré que abusen de mí
en aras de este amor que les profeso".
El águila calló y Alberto no supo qué decir, pues seguía confundido, y
mientras entraba en una profunda reflexión, ésta, con gran majestuosidad
levantó el vuelo y se perdió en el horizonte,
Alberto empezó a caminar mientras miraba fijamente el follaje seco disperso
en el suelo, sólo pensaba en lo equivocado que estaba y el terrible error
que iba a cometer al darle a su hijo el abrazo del oso.
Reconfortado, siguió caminando, solo pensaba en llegar a casa, con amor
abrazar a su bebé, pensando que abrazarlo solo sería por segundos, ya que el
pequeño empezaba a tener la necesidad de su propia libertad para mover
piernas y brazos, sin que ningún oso protector se lo impidiera.

A partir de ese día Alberto empezó a prepararse para ser el mejor de los padres.

miércoles, 7 de abril de 2010

No nos cansemos de Ser Buenos

Esta vida terrena es una lucha constante entre el Bien y el Mal, que no solo luchan externamente a nosotros, sino también dentro de nosotros. Porque todos tenemos inclinación a hacer el bien, pero también a realizar el mal, y toda nuestra vida es un constante combate para hacer el bien y evitar el mal.

El Cielo nos espera si sabemos perseverar en el bien y evitamos a toda costa el mal, porque ya lo dice el Señor que quien persevera hasta el fin se salvará.

Hoy cuesta mucho ser bueno porque por los medios de comunicación se ve a los malos que triunfan y la justicia no los alcanza. Es como una invitación que hace el demonio para decirnos que abandonemos la vida buena y honrada y nos entreguemos al mal, y así seremos triunfadores.

Pero este es un miserable triunfo terrenal, pero un fracaso eterno en el Infierno. Porque los que hacen el mal y triunfan, no son ayudados por Dios sino que es el Maligno el que los ayuda y los pone como ejemplo a la gente, y así los hace modelos de corrupción que arrastran a muchos detrás.

En cuanto a nosotros no nos desanimemos y sigamos practicando el bien, sigamos tratando de ser buenos a toda costa y contra todo y contra todos, porque el Cielo es para los buenos, y para los malos que se arrepienten de ser malos.

No nos engañemos. Los malvados no heredarán el Cielo y, aunque en este mundo triunfen y les salga todo bien, llegará un día en que se esfumarán sus triunfos y solo les llegará el horror y la desesperación en el Infierno.

Lo que hay que evitar cuidadosamente es el odio, porque quien odia no es de Dios sino del Maligno. Aprendamos de Jesús que no odió a nadie, ni siquiera a los que lo mataban tan cruelmente, ni a Judas a quien llamó “amigo” a pesar de que lo traicionaba. Porque el demonio eso es lo que quiere, hacernos odiar, así seremos sus presas y nos condenaremos con él para siempre.

Si no podemos perdonar porque todavía nos duele la ofensa, al menos no odiemos, jamás, porque caeríamos en manos del Maligno.

martes, 6 de abril de 2010

La Pureza


Solo los puros de corazón pueden ver y entender a Dios. Por eso el demonio hace todo lo posible por inundar el mundo de impureza y lujuria, trata de manchar las almas para que no entiendan las verdades de la fe.

Ya lo dice el Señor que son bienaventurados los limpios de corazón porque verán a Dios.

Si queremos entender bien la Palabra de Dios, debemos ser puros de mente, alma y cuerpo, evitando todos los pecados de impureza, dejando de mirar televisión y películas en donde se nos muestra la procacidad y la impureza.

Ya nos dice el Señor que el mal entra por los ojos, cuando habla de que la luz del cuerpo son los ojos, si los ojos están puros, todo el cuerpo estará en la luz, pero si nuestros ojos están en la oscuridad, todo nuestro ser estará en tinieblas.

El demonio sabe esto y por eso con la copa de la lujuria ha seducido a todas las naciones. Él lo que quiere es inducirnos a la impureza, porque sabe que con ese primer pecado carnal, nos lleva después muy fácilmente a todos los demás pecados. También a Jesús lo tentó con la carne, cuando le sugirió convertir las piedras en panes, es decir, lo tentó con la materia, con el sentido.

Ya la Virgen en Fátima ha dicho que los pecados de la carne son los pecados que más almas arrojan en el Infierno, y que esto ya nos baste para estar alejados de estos pecados.

No tengamos miedo, porque si caemos tenemos la confesión que nos vuelve a dar el candor de antes. Lo que sí debemos hacer es nunca quedarnos en el lodo, sino levantarnos con una sincera confesión y luchar con estas tentaciones, porque nos jugamos la vida eterna, la vida de nuestra alma, es decir, Cielo o Infierno para siempre.

Pero hay un secreto para ser fuertes ante estas tentaciones de la carne, y es el acudir a la Virgen María, que Ella nos proteja. María es la Virgen Pura que siempre tuvo al demonio bajo su pie virginal, y nos ayuda en este combate.

No descuidemos estas cosas ni despreciemos las cosas pequeñas, porque si caemos en los pecados leves, poco a poco caeremos en los pecados grandes o graves, ya que el que desprecia lo pequeño, poco a poco se precipitará. Así que atención, vigilancia y oración, y sobre todo, escapar de las ocasiones peligrosas, porque quien ama el peligro, perecerá en él. En las tentaciones de la carne, la valentía está en huir, no en enfrentarlas.



lunes, 5 de abril de 2010

Lunes de Pascua


Velaron las estrellas el sueño de su muerte
sus luces de esperanza las recogió ya el sol,
en haces luminosas la aurora resplandece,
es hoy el nuevo día en que el Señor actuó.

Los pobres de sí mismos creyeron su Palabra
la noche de los hombres fue grávida de Dios
"El dijo volvería colmando su esperanza
más fuerte que la muerte fue Su infinito Amor

De angustia estremecida lloró y gimió la tierra
en lagrimas y sangre su humanidad vivió
pecado, mal y muerte perdieron ya su fuerza
El Cristo siempre vivo es hoy nuestro Señor.

De gozo reverdecer los valles y praderas
los pájaros y flores Su Santo y Su color,
celebran con los hombres la eterna primavera
del día y la victoria en que el Señor actuó.-

Sabiduría de Vida


Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la Tierra es tan corto, que sufrir es una pérdida de tiempo. Además, el Universo siempre está dispuesto a complacernos, por eso estamos rodeados de buenas noticias.

Cada mañana es una buena noticia. Cada niño que nace es una buena noticia, cada cantor es una buena noticia, porque cada cantor es un soldado menos, por eso hay que cuidarse del que no canta porque algo esconde.


Aprendí que nunca es tarde, que siempre se puede empezar de nuevo, ahora mismo, le puedes decir basta a la mujer (o al hombre) que ya no amas, al trabajo que odias, a las cosas que te encadenan a la tarjeta de crédito, a los noticieros que te envenenan desde la mañana, a los que quieren dirigir tu vida, ahora mismo le puedes decir "basta" al miedo que heredaste, porque la vida es aquí y ahora mismo.


Que nada te distraiga de ti mismo, debes estar atento porque todavía no gozaste la más grande alegría ni sufriste el más grande dolor. Vacía la copa cada noche para que Dios te la llene de agua nueva en el nuevo día.


Vive de instante en instante porque eso es la vida. Me costó 57 años llegar hasta aquí, ¿cómo no gozar y respetar este momento? Se gana y se pierde, se sube y se baja, se nace y se muere. Y si la historia es tan simple, ¿por qué te preocupas tanto?.


No te sientas aparte y olvidado, todos somos la sal de la Tierra. En la tranquilidad hay salud, como plenitud dentro de uno. Perdónate, acéptate, reconócete y ámate, recuerda que tienes que vivir contigo mismo por

la eternidad, borra el pasado para no repetirlo, para no abandonar como tu padre, para no desanimarte como tu madre, para no tratarte como te trataron ellos, pero no los culpes porque nadie puede enseñar lo que no
sabe, perdónalos y te liberarás de esas cadenas.

Si estás atento al presente, el pasado no te distraerá, entonces serás siempre nuevo. Tienes el poder para ser libre en este mismo momento, el poder está siempre en el presente porque toda la vida está en cada instante, pero no digas "no puedo" ni en broma porque el inconsciente no tiene sentido de humor, lo tomará en serio y te lo recordará cada vez que lo intentes.


Si quieres recuperar la salud abandona la crítica, el resentimiento y la culpa, responsables de nuestras enfermedades.


Perdona a todos y perdónate, no hay liberación más grande que el perdón, no hay nada como vivir sin enemigos. Nada peor para la cabeza y por lo tanto Para el cuerpo, que el miedo, la culpa, el resentimiento y la crítica que te hace juez (agotadora y vana tarea) y cómplice de lo que te disgusta.


Culpar a los demás es no aceptar la responsabilidad de nuestra vida, es distraerse de ella.


El bien y el mal viven dentro de ti, alimenta más al bien para que sea el vencedor cada vez que tengan que enfrentarse. Lo que llamamos problemas son lecciones, por eso nada de lo que nos sucede es en vano.


No te quejes, recuerda que naciste desnudo, entonces ese pantalón y esa camisa que llevas ya son ganancia. Cuida el presente porque en él vivirás el resto de tu vida. Libérate de la ansiedad, piensa que lo que debe ser, será, y sucederá naturalmente.


Dios Tiene todo bajo control, y yo escogí confiar en eso.




Facundo Cabral

domingo, 4 de abril de 2010

DE TODOS MODOS


Las personas son irrazonables, inconsecuentes y egoístas,
AMALAS DE TODOS MODOS.

Si haces el bien, te acusarán de tener oscuros motivos egoístas,
HAZ EL BIEN DE TODOS MODOS.

Si tienes éxito y te ganas amigos falsos y enemigos verdaderos,
LUCHA DE TODOS MODOS.

El bien que hagas hoy será olvidado mañana,
HAZ EL BIEN DE TODOS MODOS.

La sinceridad y la franqueza te hacen vulnerable,
SE SINCERO Y FRANCO DE TODOS MODOS.

Lo que has tardado años en construir puede ser destruido en una noche,
CONSTRUYE DE TODOS MODOS.

Alguien que necesita ayuda de verdad puede atacarte si lo ayudas,
AYUDALE DE TODOS MODOS.

Da al mundo lo mejor que tienes y te golpearán a pesar de ello,
DA AL MUNDO LO MEJOR QUE TIENES DE TODOS MODOS.


Madre Teresa de Calcuta

sábado, 3 de abril de 2010

No te Detengas


No te detengas en lo malo que has hecho; camina en lo bueno que puedes hacer.

No te culpes por lo que hiciste, más bien decídete a cambiar.

No te mires con tus ojos, contémplate con la mirada de Dios.

No pienses en lo largo que es el camino de tu transformación, sino en cada paso que puedes dar para ser lo que Dios quiere que seas.

No confíes en tus propias fuerzas; pon tu vida en manos de Dios.

No trates que otros cambien; sé tú el responsable de tu propia vida y trata de cambiar tú.

Deja que el amor te toque y no te defiendas de él.

Sólo contempla la meta y no veas que tan difícil es alcanzarla.

Vive cada día, aprovecha el pasado para bien y deja que el futuro llegue a su tiempo.

No sufras por lo que viene, recuerda que "cada día tiene su propio afán" (Mt. 6,34)

Busca alguien con quien compartir tus luchas hacia la libertad; una persona que te entienda, te apoye y te acompañe en ella.

No te des por vencido, piensa que si Dios te ha dado la vida, es porque sabe que tú puedes con ella.

Si algún día te sientes cansado, busca el descanso en Dios que renovará tus fuerzas.
Si algún día te sientes demasiado responsable de otros, recuerda que sólo Jesús es el Mesías.

Si te sientes atado a alguien, pídele a Jesús que rompa las ataduras y que su amor vuelva a crear lazos nuevos de amor según su Espíritu.

Si reaccionas ante toda provocación, ruega a Dios para que te enseñe a responder en lugar de reaccionar.

Si tu felicidad y tu vida dependen de otra persona, despréndete de ella y ámala, sin pedirle nada a cambio.

Si necesitas tener todo bajo control, entrega el control de tu vida a Dios y confía en su poder y en su amor por ti.

Aprende a mirarte con amor y respeto, piensa en ti como en algo precioso; ¡eres un hijo de Dios!

Piensa que Él está más interesado que tú en que te conviertas en esa creación que Él pensó desde toda la eternidad. "Vivir Sirviendo, Vivir Amando. Que este sea el mejor día de tu vida"

viernes, 2 de abril de 2010

LAS SIETE PALABRAS DE JESUS


Primera Palabra
“Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lc 23,34)

Somos hombres, Señor, perdónanos:
por no saber decirte nada,
por ser avaros de nuestro tiempo
y no tenerlo para encontrarnos contigo.
Somos hombres, Señor, perdónanos:
por esconder la claridad del Evangelio,
por nuestras cobardías
y nuestros compromisos con el pecado.
Perdónanos, Señor, por nuestras faltas de amor,
nuestros arrebatos, nuestros prejuicios,
nuestra indiferencia, y todo lo que mata el amor.
Perdónanos, Señor,
por no saber perdonar,
por no saber reconciliarnos
con nosotros mismos,
y, menos aún, con los otros.
¿Cuándo será que sabremos amar como Tú amas?
¿Cuándo será que sabremos amar al otro por él y por Ti?
Perdona la fealdad de nuestra mirada.
Somos hombres, Señor, perdónanos.

Segunda Palabra
“Hoy estarás conmigo en el Paraíso” (Lc 23, 43)

Ayúdame, oh Señor a que mis ojos sean misericordiosos,
para que yo jamás recele o juzgue según las apariencias,
sino que busque lo bello en el alma de mi prójimo
y acuda a ayudarle.
Ayúdame, oh Señor a que mis oídos sean misericordiosos,
para que tome en cuenta las necesidades de mi prójimo
y no sea indiferente a sus penas y gemidos.
Ayúdame, oh Señor a que mi lengua sea misericordiosa,
para que jamás hable negativamente de mi prójimo,
sino que tenga una palabra de consuelo
y de perdón para todos.
Ayúdame, oh Señor, a que mis manos sean misericordiosas
y llenas de buenas obras,
para que sepa hacer sólo el bien a mi prójimo
y cargar sobre mí las tareas más difíciles y penosas.
Ayúdame, oh Señor, a que mis pies sean misericordiosos,
para que siempre me apresure a socorrer a mi prójimo,
dominando mi propia fatiga y mi cansancio.
Mi reposo verdadero está en el servicio a mi prójimo.
Ayúdame, oh Señor, a que mi corazón sea misericordioso,
para que yo sienta todos los sufrimientos de mi prójimo.
A nadie le rehusaré mi corazón.
Seré sincero incluso con aquellos de los cuales
sé que abusarán de mi bondad.
Y yo mismo me encerraré en el misericordiosísimo Corazón de Jesús.
Soportaré mis propios sufrimientos en silencio.
Que tu misericordia, oh Señor, repose dentro de mí.
Amen.

Tercera Palabra
“He aquí a tu hijo: he aquí a tu Madre” (Jn 19, 26)

Préstame, Madre, tus ojos
para con ellos mirar,
porque si por ellos miro
nunca volveré a pecar
Préstame, Madre, tus labios
para con ellos rezar,
porque si con ellos rezo
Jesús me podrá escuchar.
Préstame, Madre, tu lengua
para poder comulgar
pues es tu lengua patena
de amor y de santidad
Préstame, Madre, tus brazos
para poder trabajar,
que así rendirá el trabajo
una y mil veces mas .
Préstame, Madre, tu manto
para cubrir mi maldad
pues cubierto con tu manto
al Cielo he de llegar.
Préstame, Madre a tu Hijo
para poderlo yo amar,
si Tu me das a Jesús,
¿Que mas puedo yo desear?
Y esa será mi dicha
por toda la eternidad.

Cuarta Palabra
“Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (Mt 27, 46)

“Tengo mil dificultades:
ayúdame.
De los enemigos del alma:
sálvame.
En mis desaciertos:
ilumíname.
En mis dudas y penas:
confórtame.
En mis enfermedades:
fortaléceme.
Cuando me desprecien:
anímame.
En las tentaciones:
defiéndeme.
En horas difíciles:
consuélame.
Con tu corazón maternal:
ámame.
Con tu inmenso poder:
protégeme.
Y en tus brazos al expirar:
recíbeme.

Quinta Palabra

“Tengo sed” (Jn 19, 28)

Nos haces falta tú, Señor,
pues tenemos sed, Señor, mucha sed,
por tantas y tantas necesidades,
que no logramos satisfacer.
Nos hacen falta muchas cosas
pero más que nada nos hace falta
tu gracia, tu amor y tu paz.
Nos haces falta tú, Señor,
en nuestra vida;
tu ausencia es peor
que la sed inapagable
que está quemando nuestro ser.
Nos hace falta el agua viva
que nos da la certeza
de un futuro de vida.
Nos hace falta sobre todo
sentirnos unidos a Ti,
para saber compartir
y saciar nuestra sed.
Amén.

Sexta Palabra

“Todo está consumado” (Jn 19,30)

Cuantas veces, Señor, no hemos sido fieles,
no hemos sido realistas frente a las cosas!
Cuantas veces hemos creído poco en la inagotable
fuerza de vida que deriva de la cruz!
Concédenos Señor, que, al contemplarla,
nos sintamos amados por Ti,
amados por Dios, hasta el fondo,
tal como somos;
y creamos que por la fuerza de la cruz
existe en nosotros una capacidad nueva
de dedicarnos a los hermanos,
según aquel estilo y aquel modo
que nos enseña y comunica la cruz.
Danos, Señor, descubrir que la cruz
hace nacer de verdad
un hombre nuevo dentro de nosotros,
suscita nuevas formas de vida entre los hombres,
conviértete en el preludio,
la promesa y la anticipación de aquélla vida plena
que explotará en el misterio de la resurrección.
Nos arrodillamos ante la Cruz
y pedimos que comprendamos,
como ella comprendió,
el misterio que transforma el corazón del hombre
y que transforma al mundo.
Jesús cuando seas levantado en tu cruz
atráeme hacia Ti.

Amén.
con María
Septima Palabra

“Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (Lc 23, 46)

En tus manos Padre Santo y Misericordioso,
ponemos nuestra vida,
Tú nos la diste,
Guíala y llénala de tus dones.
Tú estás a nuestro lado,
como roca sólida y amigo fiel,
aún cuando nos olvidamos de tí.
Pero ahora volvemos a tí.
Queremos agarrarnos a la guía
segura de tus manos,
que nos conducen a la Cruz.
Sentimos
la necesidad de meditar
y de callar mucho,
sentimos también la necesidad
de hablar para darte gracias.
Y para dar a conocer a todos los hombres
las maravillas de tu amor.
Nos separamos de ti, fuente de la vida,
y encontramos la muerte.
Tu Hijo sin embargo no se paró
ante el pecado y la muerte,
sino que con la fuerza del amor,
destruyó el pecado,
redimió el dolor, venció la muerte.
La Cruz de Cristo nos revela que tu amor,
es más fuerte que todo,
el don misterioso y fecundo,
que mana de la cruz.

Es el Espíritu Santo,
que nos hace partícipes,
de la obediencia filial de Jesús,
Nos comunica tu voluntad.
de atraer a todo hombre a
la alegría de una vida
reconciliada y renovada por
el AMOR.

Amén. ¡En Tus manos!


Realizado en época de Viernes Santo

"No tengáis miedo"


Fueron éstas las primeras palabras que S.S. Juan Pablo II lanzó al mundo entero desde la Plaza de San Pedro, en aquella memorable homilía celebrada con ocasión de la inauguración oficial de su pontificado, el 22 de octubre de 1978. Y son ciertamente estas mismas palabras las que ha hecho resonar una y otra vez en los corazones de innumerables hombres y mujeres de nuestro tiempo, alentándonos -sin caer en pesimismos ni ingenuidades- a no tener miedo "a la verdad de nosotros mismos", miedo "del hombre ni de lo que él ha creado": «¡no tengáis miedo de vosotros mismos!». Desde el inicio de su pontificado ha sido ésta su firme exhortación a confiar en el hombre, desde la humilde aceptación de su contingencia y también de su ser pecador, pero dirigiendo desde allí la mirada al único horizonte de esperanza que es el Señor Jesús, vencedor del mal y del pecado, autor de una nueva creación, de una humanidad reconciliada por su muerte y resurrección. Su llamado es, por eso mismo, un llamado a no tener miedo a abrir de par en par las puertas al Redentor, tanto de los propios corazones como también de las diversas culturas y sociedades humanas.

Este llamado que ha dirigido a todos los hombres de este tiempo, es a la vez una enorme exigencia que él mismo se ha impuesto amorosamente. En efecto, «el Papa -dice él de sí mismo-, que comenzó Su pontificado con las palabras "!No tengáis miedo!", procura ser plenamente fiel a tal exhortación, y está siempre dispuesto a servir al hombre, a las naciones, y a la humanidad entera en el espíritu de esta verdad evangélica».


En Homenaje a Juan Pablo II en su 5º Aniversario

jueves, 1 de abril de 2010

No Te Rindas


No te rindas, aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,
Enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,
Retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda,
Y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma
Aún hay vida en tus sueños.
Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
Porque lo has querido y porque te quiero
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.
Abrir las puertas,
Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa,
Ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos
Desplegar las alas
E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,
Aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo, porque yo te quiero.



MARIO BENEDETTI